Si nos ayudamos a nosotros mismos, ayudamos al planeta

Cada una de nosotras toca un instrumento único

Cada una de nosotras toca un instrumento único en la orquesta de la vida. Si tocamos nuestra parte sin prestar atención al director o al resto de la orquesta, hay un caos total. Si tratamos de recibir nuestras indicaciones solamente de aquellos que nos rodean, será imposible lograr la armonía. Sin embargo, si observamos al director (nuestra intuición) y seguimos su batuta, podemos experimentar la alegría de ejecutar nuestra parte única, y al mismo tiempo, sentirnos parte de un todo mayor y armonioso.

Soy un instrumento único y especial

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No te presiones

No puedes forzarte siempre a seguir tus sentimientos intuitivos. A veces parece demasiado difícil o atemorizante. No te presiones más allá de lo que estás lista para hacer. Simplemente, observa el proceso y sé honesta contigo misma sobre lo que sientes o lo que sucede. Si te amas y te aceptas a ti misma exactamente como eres, el cambio se producirá natural y espontáneamente.

Hoy me amo a mí misma y me acepto exactamente como soy

Se necesita práctica

Necesitamos reeducarnos para escuchar y confiar en las verdades interiores que nos llegan por medio de nuestros sentimientos viscerales. Debemos aprender a actuar de acuerdo con ellos, aunque al principio sintamos que es arriesgado y atemorizante, porque ya no estamos actuando con la seguridad de hacer lo que “debemos” hacer, de complacer a los demás, de seguir las reglas o de dejar las cosas a una autoridad exterior.
Aprender a confiar en nuestra intuición es una forma de arte, y como todas las demás formas de arte, necesita de la práctica para perfeccionarse. Debemos estar dispuestos a cometer “errores”, de hacer la prueba con algo y fracasar, y luego de hacer la prueba con algo diferente la vez siguiente. Si persiste nuestro temor a estar equivocados, aprender a confiar en nuestra intuición podría llevarnos mucho tiempo.

Estoy aprendiendo a confiar en mi intuición

Toma un momento

Un paso importante al estar aprendiendo a escuchar y seguir a tu intuición, es simplemente probarla en forma regular, por lo menos dos veces por día, más a menudo si es posible. Toma un momento para relajarte y escuchar tus sentimientos viscerales. Cultiva este hábito de comunicarte con tu yo interior. Pide ayuda y guía cuando la necesites y practica cómo escuchar las respuestas.

Escucho mis sentimientos viscerales

Pedir una guía

Si tienes un problema para el que necesitas ayuda, prueba esta técnica. Siéntate o acuéstate en una posición cómoda, cierra los ojos, respira profundamente varias veces y relájate profundamente. Imagínate que estás en contacto con tu sabiduría más profunda. Formula el problema en tu mente, y pide la guía de esa fuente interior. Relájate durante unos minutos y permanece receptiva a cualquier sensación, imagen o pensamiento que llegue a ti. La guía puede llegar en ese mismo momento, o a veces en las siguientes horas o días.

Estoy pidiendo mi guía interior, y la escucho

El momento de la rendición total

Cuando finalmente dejamos de luchar por encontrar satisfacción fuera de nosotros mismos, no tenemos hacia dónde ir sino hacia nuestro interior. Es en este momento de rendición total en que la luz comienza a despuntar. Esperamos golpear el fondo, pero en cambio caemos, a través de una trampa, hacia un nuevo mundo brillante. Hemos redescubierto el mundo de nuestro espíritu.

Por medio de la rendición, encuentro mi luz interior

Rendirse a la vida

Una parte de nosotros quiere a la vida, quiere hacer el compromiso de vivir, y está dispuesta a confiar en nuestra intuición y a seguirla, momento a momento. Hay también una parte de nosotros que no confía en esa inclinación. “No puedo hacer esto, es demasiado, es demasiado intenso. No quiero rendirme”. Cuando desconfiamos de esta inclinación, solamente experimentamos esfuerzo y lucha. Cuando nos rendimos a la vida aumenta el flujo de energía, y sentimos la pasión de estar vivos.

Ríndete a la vida