Si nos ayudamos a nosotros mismos, ayudamos al planeta

Tratamientos de belleza

Con regularidad, haz cosas por ti misma que te hagan sentir que estás prestándote un cuidado especial y haciendo cosas lindas por tu cuerpo.
Toma un baño o ducha caliente y visualiza que el agua caliente te relaja, tranquiliza y cura totalmente. Imagina que cualquier problema se disuelve o se lava, y no queda nada sino tu esplendor natural que brilla desde adentro de ti.
Ponte loción en la cara y en el cuerpo, dándote muchísima y amorosa atención, afirmando que tu piel se vuelve más y más hermosa a cada momento.

Con regularidad hago cosas agradables para mi cuerpo

Anuncios

Una expresión física de nuestra consciencia

Nuestros cuerpos son simplemente una expresión física de nuestra consciencia. Las ideas que tenemos sobre nosotros mismos determinan nuestra salud y nuestra belleza o la falta de ellas. Cuando cambiamos nuestros conceptos en el nivel más profundo, nuestro ser físico sigue el cambio.
En esencia, todos somos seres espirituales perfectos. Cada ser es una expresión perfecta de la mente universal o de la conciencia de Dios que hay dentro nuestro. Como tal, nuestro patrimonio natural es una salud radiante, la belleza, una energía ilimitada, una vitalidad juvenil y la alegría durante toda nuestra vida.

Cuando cambio internamente, mi cuerpo cambia

Agradécele a tu cuerpo

Párate desnuda frente a un espejo de cuerpo entero. Concéntrate en cada parte de tu cuerpo. Encuentra la manera de apreciar cada parte de ti y agradécele a tu cuerpo por haber estado contigo todos estos años, siguiendo tus deseos y sirviéndote. Ha estado haciendo lo que le has pedido. Si quieres, puedes poner música que te guste y enciende velas o utiliza flores mientras realizas este ritual. Hazlo una vez por día, por lo menos durante una semana.

Mi cuerpo es mi amigo

Enfócate a lo que te gusta

Con demasiada frecuencia nos enfocamos a lo que necesitamos cambiar en nosotros mismos. Esperamos la perfección antes de amarnos completamente. Puedes cambiar esta programación autocrítica observando lo que te gusta de ti, y dándote una retroalimentación positiva. Aprecia la belleza que hay en tu cuerpo y enfócate a las cualidades que admiras en ti. Tu cuerpo responderá a este elogio y se volverá cada vez más hermoso.

Veo en mí muchas cosas que me gustan

Tiempo de abandono

Cuando hayas identificado tus creencias acerca de tu cuerpo que ya no te sirven, es momento de abandonarlas. Toma conciencia de que te han servido durante años. Agradéceles el servicio que te han prestado y hazles saber que estás dispuesta a abandonarlas. Siente el alivio y la libertad de ser quien eres ahora.

Cuando abandono el viejo camino, un nuevo camino se me aparece

Identifica los resultados

Repasa tus creencias sobre tu cuerpo y sobre tu aspecto, e identifica aquellas que ahora no te sirven. Pregúntate qué es lo que te impide abandonar estas creencias. Por ejemplo, un resultado de conservar la creencia “Nunca tendré mi peso perfecto” puede ser la tranquilidad. Quizá te daría demasiado temor recibir la atención que podrías atraer con un cuerpo perfecto. Podría ser muy incómodo sentirte tan poderosa. Identifica los resultados que obtienes al aferrarte a tus creencias negativas, y escríbelos. Cuando los revises, uno por uno, trata de liberarte de estos resultados, y siente honestamente cómo sería vivir tu vida sin estos temores.

Estoy dispuesta a decirme la verdad

El origen de nuestras creencias

Examina tus creencias actuales sobre tu cuerpo. Trata de recordar dónde aprendiste algunas de ellas. ¿Las recogiste de tu padre, de tu hermano, profesor o amigo? No luches por establecer el origen de todas tus creencias. Simplemente observa aquéllas que te afectan más profundamente, y las conexiones y recuerdos que surgen. Siente las sensaciones asociadas con estos recuerdos y conscientemente deja que se vayan.
Es un acto de valentía y amor a ti misma que mires el origen de tus creencias, las sientas conscientemente y las abandones. El resultado final es una nueva sensación de libertad y ligereza.

Me siento más ligera y más libre